Ahumada: lo indiscutible es la corrupción

Razones
Por Jorge Fernández Menéndez
11-May-2009

(...) Hay que investigar la denuncia que hace Ahumada de que Claudia Sheinbaum, quien obviamente ni sabía ni sabe nada de obras públicas, se hizo cargo, por indicaciones de López Obrador (ese es un hecho público) de las mismas, para que supervisara el manejo financiero extralegal en relación con Bejarano. Olvidemos las opiniones personales sobre Imaz y su relación de pareja, pero, en este sentido, debe ser relativamente sencillo comprobar si es verdad que Ahumada le pagó a Sheinbaum y Carlos Imaz un viaje a Europa poco antes de que éste asumiera como delegado en el DF. Pero no se trató de sólo un viaje: según cuenta Ahumada, sólo a Imaz le entregó unos cuatro millones 600 mil pesos. Mientras tanto, el responsable de las finanzas capitalinas, Gustavo Ponce realizó, y eso también está documentado, en unos meses, 17 viajes para apostar, en Las Vegas, sumas millonarias. Esos viajes también fueron financiados por Ahumada. Y todo lo sabía López Obrador, porque Ahumada dice que le pidió que lo dejaran salir del entramado y, como respuesta, el entonces jefe de Gobierno simplemente dejó de hablarle y aumentó la presión en su contra.

Mucho más es lo que recibió Bejarano, coordinador de campaña, secretario particular y luego líder de la Asamblea con López Obrador, con todo el respaldo del gobierno local. Cada vez que Ahumada pedía que le pagaran lo que le debían, dice el empresario, Bejarano y la contralora, Bertha Luján, le enviaban auditorías para que reconsiderara su posición. Hasta que el 13 de enero, en una última reunión en el restaurante Balmoral, del hotel Presidente, del DF, ante el reclamo de Ahumada para el pago de 400 millones de pesos que le adeudaban entre el PRD y el GDF, Bejarano lisa y llanamente le dijo que, si seguía con ello, lo metería a la cárcel. Lo que finalmente ocurrió. (...)

(Artículo completo en exonline.com.mx)

 

Gracias a tipos como Bejarano, Ímaz, Llubere, Robles y AMLO, da vergüenza haber sido "de izquierda"

Doble Fondo

Juan P. Becerra-Acosta

  • 2009-03-23

Hace cerca de 27 años tuve la fortuna de presenciar la llegada al poder de la izquierda en España. Ocurrió el 28 de octubre de 1982. Yo tenía 19 años y vivía en una sobria residencia de estudiantes en Madrid, donde apenas llevaba siete meses de haber iniciado este cotidiano y permanente aprendizaje que es el periodismo.

Ese otoño madrileño me marcó, me tatuó para siempre. Mis compañeros de la residencia, todos provenientes de diferentes regiones españolas (yo era el único extranjero ahí), se volcaron a las calles a festejar, junto a miles de sus compatriotas. Entre caña y caña, entre porro y porro, la euforia juvenil de aquella madrugada tibia me estremeció hasta el tuétano: era un gran orgullo ser de izquierda. Así, libremente, legalmente, sin miedo, sin clandestinidad, sin pudor alguno, se gritaba, se cantaba, se bailaba, se exhibía que uno era de “izquierdas”.

¡Qué envidia democrática me daban! “¿Y vosotros, en México?”, me preguntaban. Qué respondía, sonrojado: “En las elecciones de 1976 que organizó el partido de Estado el único candidato fue el actual Presidente. La izquierda estaba proscrita”.

Casi tres décadas después, me dice un querido amigo mexicano: “¿Qué tenemos hoy quienes aspiramos a una política solidaria, progresista, liberal, moderna, socialdemócrata? ¡La mierda del PRD! ¡Nos han manchado a quienes pensamos y sentimos a la izquierda! ¡Han perfeccionado todos los chanchullos del PRI! ¡¿Cómo se atreven, reaccionarios, a ostentarse como gente de izquierda con su arcaísmo, su clientelismo, su corporativismo, su corrupción, su caudillismo, enanos intelectuales y políticos?! ¡Míralos otra vez, con sus fraudes, ahora en el DF!”

Mi amigo estaba enfurecido porque habíamos acudido a una cena-fiesta y un grupo de mujeres, divertidísimas, lo devoró… por ser de izquierda. No perredista, porque nunca lo ha sido ni lo será. De izquierda. ¿Por qué? Porque esas mujeres, algunas informadas y cultas, otras no, todas de derecha —panistas y priistas— habían decidido, con gran tino jodedor, que el sinónimo de izquierda esa noche sería… ¡perredista! Y lo decían, a carcajadas, como un amigable insulto entre gente que se lleva pesado: “Perredista”. Hombre de izquierda, igual a corrupto, fraudulento, anacrónico, caníbal, destructivo, infecto, vergonzoso. Perredista…

Mi amigo, ya para el amanecer, yacía jodido: “Pobres de nosotros, los de izquierda: qué partida de madre histórica nos pusieron, no los priistas y panistas, sino los pinches perredistas. Y lo peor es que esta vergüenza ya es para siempre”.

Pues sí. Miserables…

Vía impreso.milenio.com

 

Universicarios.

 Letras Libres
Fecha: 1 de abril de 2004

Guillermo Sheridan,

No es la primera vez que una cámara indiscreta pilla al forever young Carlos Imaz en arreglos turbios: en mayo de 1999, a unos días de iniciada en la UNAM la madre de todas las huelgas, se publicó una foto que lo mostraba junto a Ricardo Pascoe, Martí Batres y otros perredistas, en agradable tertulia con los líderes huelguistas. Interrogados al respecto, declararon que se habían reunido para hablar de literatura.

Ello no impidió al sagaz Andrés Manuel López Obrador, ya candidato del PRD a gobernar la capital, declarar dos meses más tarde, cuando el PRD ya había perdido el control de esa huelga: "No nos estamos chupando el dedo: este conflicto universitario lo están administrando el señor Zedillo y el señor Diódoro Carrasco, Secretario de Gobernación, para dañar al PRD".

Cinco años más tarde, el delegado Imaz es pillado de nuevo, esta vez atascando en sus alforjas populares firmes fajos de billetes (seguramente para comprar más libros de literatura); López Obrador decreta que el nuevo conflicto lo están administrando el CISEN, la DEA, el PAN, etcétera, y repite verbatim lo de no chuparse el dedo: obviamente el límite de su imaginación metafórica.

Desde sus inicios, el PRD echó mano alegremente de los activos que en materia de multitudes le ofrecía la izquierda de la UNAM: su sindicato -clon del gran charrismo histórico (dinosaurio incluido)- y su "movimiento estudiantil" que según Imaz, era una "función social" y "un intento civilizatorio de la sociedad". A la hora de pagar esas convicciones –debidamente traducidas en pragmáticas huelguillas, zipizapes callejeros y defenestración de rectores- el PRD supo retribuir con canonjías y diputaciones a Imaz, Imanol Ordorika, Rosario Robles, Adolfo Llubere, Pablo Gómez, Salvador Martínez Della Rocca, Adolfo Gilly, Agustín Rodríguez et al., que se cobraron a lo grande. Luego de suculentas becas en Stanford (pagadas por el pueblo), Imaz se graduó de coordinador general de gestión social y participación ciudadana de Cuauhtémoc Cárdenas; Ordorika, de su vocero; Rosario Robles, de su diputada; Martínez Della Rocca, de su delegado en Tlalpan, etcétera. El arreglo era cómodo: se podía vivir el culto de la acción, agitar en la UNAM y, en caso de adversidad, regresar a los cubículos.

Los antaño lidercetes de la UNAM "popular" eran a la lucha social lo que el hodierno PRD a la izquierda: a la vez su adalid y su bochorno. Lograron dañar profundamente a la UNAM durante lustros y ahora han llevado su compañía demoledora a su partido, al Gobierno de la ciudad y al pundonor patrio. Sus renuncias o expulsiones son escaso alivio. Si a Rosario Robles se le perdonó en 1981 desbaratar la Facultad de Economía con su "Organización de Izquierda Revolucionaria-Línea de Masas" para, veinte años más tarde, hacerla Jefe de Gobierno, nada impedirá perdonarla de nuevo. Si a Imaz se le perdonó el desastre de la huelga de 2000, se le perdonará su voraz amor a la Literatura. Siempre hay un complot; siempre son inocentes.

¿Volverán a la UNAM? No se pierda el próximo episodio.

Vía articlearchives.com

 

Aunque usted no lo crea: ex CEUístas encumbrados por Cárdenas se proponían ... ¡"desarticular el clientelismo"! Debe haber sido después cuando decidieron conservarlo y ponerlo a su servicio y el del PRD.

Proceso
Domingo 8 de febrero de 1998
Raúl Monge
  • Nuevos corresponsables de la suerte de la capital
Desde el 5 de diciembre de 1997, fundadores, exintegrantes y miembros activos del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) se convirtieron en funcionarios públicos, encargados principalmente de las políticas de gestión social y organización ciudadana del gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en la Ciudad de México.

Encabezados por Carlos Imaz, uno de los fundadores del movimiento estudiantil que nació el 21 de octubre de 1986, un puñado de ceuistas y exceuistas desempeñan puestos de dirección, tanto en el sector central como en las delegaciones, en áreas vinculadas directamente con la atención de las demandas de los capitalinos y el trato político con los distintos actores sociales de la capital. (...)

En entrevistas por separado, Moreno, Imaz y Llubere hablan del proceso de transición que ahora los tiene colocados en el gobierno capitalino, desde el cual, dicen, se proponen, en lo inmediato, "desarticular las relaciones corporativas y clientelares"; erradicar la corrupción y acabar con los "privilegios" creados durante los gobiernos priístas.

 Vía articlearchives.com

¿Los quieres ver nuevamente en la Delegación? Vota por Llubere


¿Los quieres ver nuevamente en la Delegación? Vota por Llubere

Caricaturista: Paco Calderón (24/2/2009)

Se cree que Llubere e Ímaz emplearon en sus "Brigadas del Sol" todo lo que se obtuvo en la primera colecta ciudadana para los bomberos (19/12/2005)

Rosario ya no es Magdalena
19-diciembre-2005
Jorge Cisneros M.

México, D.F. a 19 de diciembre de 2005.- (...) En 2000, cuando el entonces candidato del PRD a la jefatura de Gobierno [Andrés Manuel López Obrador] decidía que la mejor estrategia de campaña era apoyarse en las bases de René Bejarano, no conceder entrevistas para evitar respuestas precisas y olvidarse de elaborar propuestas en temas como política cultural, Rosario Robles tuvo que entrar al rescate de un candidato que entró a la elección encabezado las encuestas y terminó apenas cinco puntos arriba de Santiago Creel.

Pero Robles no salvó a su compañero de partido innovando en la política o cumpliendo una gestión eficaz sino abriendo la bolsa del dinero de la ciudad y gastando más de 400 millones de pesos en propaganda de las obras que su administración no había pagado, como la Línea B del Metro.

Adicionalmente, usó los recursos donados por los ciudadanos en la colecta para los bomberos de aquel año para pagar a los activistas de las Brigadas del Sol del PRD que impulsaban el voto por ese partido, tanto en el DF como en Chiapas. Sus operadores fueron dos destacados grillos que pasaron de los paros universitarios a la ubre presupuestal y beneficiarse de su ambición y la falta de vigilancia, Carlos Ímaz y Adolfo Llubere.

Robles, igual que sus sucesores, permitió que grupos de manifestantes secuestraran la ciudad bajo el pretexto de demandar respuesta a problemas sociales, específicamente, con el CGH, a quien se le permitió cerrar el Periférico y armar trifulcas de miedo como la de la Preparatoria 3, sin que la jefa de Gobierno interviniera, antes bien, se la pasó culpando al gobierno federal por no “resolver el problema de la educación pública”. (Sigue)

Vía foros.eluniversal.com.mx

 

Relación de Ímaz y Llubere en los negocios de Ahumada y Robles (6/06/2004)

En la edición 1440 del semanario Proceso, del 6 de junio del 2004, el periodista Raúl Monge adelantó un texto bajo el encabezado: "Rosario Robles en turno", en que se daba cuenta del papel de la exjefa del GDF en los turbios negocios de Carlos Ahumada y su presunta responsabilidad penal. Por considerarlo de interés, a continuación se reproduce el texto íntegro:

Luego de que la exjefa de Gobierno del Distrito Federal (GDF), Rosario Robles, hizo declaraciones como testigo en relación con el caso Ahumada, ahora deberá ser citada por las autoridades capitalinas en calidad de indiciada, pues en una de las averiguaciones previas derivadas de los videoescándalos existen elementos de peso suficientes para acreditar su presunta complicidad con el empresario argentino en acciones ilegales y de corrupción dentro de la administración capitalina...

Compañera de viaje de Carlos Ahumada en su fuga a La Habana, y pieza clave en los negocios y componendas que el empresario tejió con un puñado de funcionarios capitalinos y candidatos perredistas a puestos de elección popular, Rosario Robles se encuentra en la mira de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
En una de las siete averiguaciones previas que se han desprendido del caso Ahumada, la exjefa de Gobierno del DF y expresidenta del PRD, Rosario Robles Berlanga, aparece, en efecto, en calidad de indiciada por la probable comisión de hechos constitutivos de delitos, junto con María Eugenia López Brun, José Ramón Zebadúa y Adolfo Llubere.
Eugenia López Brun y Ramón Zebadúa fungieron como secretaria de Finanzas y oficial mayor del Comité Ejecutivo Nacional del PRD, respectivamente, mientras que Llubere fue una especie de operador político durante la gestión de Robles en el partido y actualmente es funcionario de la delegación Tlalpan.

La querella fue interpuesta el pasado 16 de abril ante la Procuraduría capitalina por Alejandro Valencia Nolasco, César Braulio López Aguado, Humberto Romero Zecua y Francisco García Calderón, personajes presuntamente ligados al diputado local con licencia René Bejarano, uno de los tres colaboradores del actual jefe de Gobierno de la capital implicados en los videos de la corrupción. El proceso de desafuero de Bejarano se halla en la fase de desahogo de pruebas en la Cámara de Diputados.

Con las evidencias acumuladas hasta ahora dentro de la averiguación previa FASI50T1/348/04-04 --testimonios ministeriales, documentales hallados en las instalaciones de grupo Quart y estados de cuenta bancarios, entre otras pruebas--, la PGJDF tiene fundamentos legales de sobra para fincar responsabilidad penal contra Rosario Robles, al menos por el presunto delito de cohecho a cargo de particulares.

Los artículos 277 y 278 del Código Penal para el Distrito Federal prevén esa figura, aunque no lo consideran gravoso. El artículo 277 establece, por ejemplo, que a la persona "que promueva una conducta ilícita de un servidor público, o se preste para que éste o por interpósita persona promueva o gestione la tramitación ilícita de negocios públicos o ajenos a la responsabilidad inherente a su empleo, cargo o comisión, se le impondrán de seis meses a tres años de prisión y de 100 a 500 días (de salario mínimo) de multa".

Y el 278 señala que a la persona "que de manera espontánea le ofrezca dinero o cualquier otra dádiva u otorgue promesa a un servidor público o a interpósita persona, para que dicho servidor haga u omita un acto relacionado con sus funciones, se le impondrán de seis meses a tres años de prisión y de 100 a 500 días (de salario mínimo) de multa".
Agrega dicho precepto: el juez podrá imponerle a esa persona "una tercera parte de las penas señaladas en el párrafo anterior, o eximirla de las mismas, cuando hubiese actuado para beneficiar a alguna persona con la que lo ligue un vínculo familiar, de dependencia o cuando haya denunciado espontáneamente el delito cometido".
En el caso particular de Robles, no aplica este beneficio, puesto que ella misma declaró, el pasado 18 de marzo, ante el Ministerio Público del Fuero Común, que su relación personal con Carlos Ahumada era única y exclusivamente "amistosa".

Citada en calidad de testigo dentro de la averiguación previa iniciada contra el exjefe delegacional en Tlalpan, Carlos Ímaz, cuyo proceso penal se desahoga en el Juzgado 11 de lo Penal, con sede en el Reclusorio Norte, la exdirigente nacional del PRD agregó en aquella audiencia:

"Yo era amiga del señor Carlos Ahumada Kurtz, no era ni socia de sus empresas ni tenía conocimiento alguno de sus actividades empresariales porque no me meto en las vidas ajenas, de la misma manera que no se meten en la mía".

--¿Conoce el domicilio particular de Carlos Ahumada Kurtz? -preguntó el agente del MP.

Con el semblante descompuesto, Rosario Robles, quien el pasado 30 de mayo fue acusada por sus excompañeros de haber dejado "un desorden descomunal" en el PRD, respondió:

--Todo lo relacionado con mis relaciones de amistad es del ámbito privado, y punto.

Según logró averiguar el reportero, en la indagatoria iniciada contra la primera mujer que ha gobernado la Ciudad de México --durante la recta final del trienio 1997-2000--, la PGJDF acredita la posible comisión del delito de cohecho con base en lo declarado por los principales implicados en los videos de la corrupción, los perredistas Bejarano, Ímaz y Flores Millán.

Apoyado por los priistas Jesús Salazar Toledano, Enrique Jackson y, sobre todo, por Carlos Salomón --el vocero y director de la Lotería Nacional en la administración zedillista y amigo personal de Carlos Ahumada--, Octavio Flores Millán dio la espalda a quienes le allanaron el camino para llegar a la delegación Gustavo A. Madero y acaba de retomar el control de la jefatura delegacional, a pesar de que desde el gobierno central le sugirieron que, por prudencia y decoro, renunciara al puesto.

En sus declaraciones ministeriales, Bejarano, Ímaz y Flores responsabilizan directamente a Robles Berlanga de fungir como intermediaria en relación con el empresario preso en el Reclusorio Norte.

En la delegación Tlalpan


Ímaz: "Yo lo conocí (a Carlos Ahumada) a través de Rosario Robles. Me lo presentó como un empresario que hablaba del proyecto de cambio social, que quería impulsar de buena fe, sin ningún interés propio, dicho movimiento".
En otra parte de su testimonial, el exjefe delegacional en Tlalpan refirió también que Ahumada apoyó la campaña de Rosario Robles a la presidencia nacional del PRD en enero de 2003 y puntualizó que en ese entonces él mismo recibió del empresario entre 500 y 600 mil pesos para ese fin.

Sobre los apoyos que recabó personalmente, Ímaz confesó que, además de dinero en efectivo, Ahumada se encargó de cubrir el costo de los anuncios en radio y televisión, así como el de la pinta de bardas y colocación de pendones en su precampaña para la jefatura delegacional en Tlalpan. (Sigue)

Vía proceso.com.mx

 

Intervencionsimo del GDF en elecciones chiapanecas a favor de Salazar Mendiguchía (22/04/2004)

Adolfo Llubere identificado como un operador financiero de Carlos Ahumada participó en el 2000, durante el gobierno de Rosario Robles en el DF, en la conducción de las llamadas brigadas del sol, un cuerpo de activistas electorales.

Las brigadas del sol eran conducidas por Carlos Ímaz, Llubere y un personaje interesante, Óscar Moreno . Las "brigadas" actuaron en los estados donde había campañas del PRD, como fue el caso de Chiapas, pues Salazar Mendiguchía fue postulado por un frente de partidos, entre ellos el del sol azteca. Los datos recabados indican que el grupo estuvo muy a gusto en Chiapas. Tanto, que Moreno se quedó a trabajar con la nueva administración, adscrito a la Secretaría de Gobierno que encabezó Emilio Zebadúa.

Vía movil.eluniversal.com.mx

Adolfo Llubere envuelto en el escándalo Ahumada-Bejarano-Ímaz (12/04/2004)

El Universal
Bajo Reserva
Lunes 12 de abril de 2004


Más sobre los videoescándalos

Desde ayer domingo inició René Bejarano su estrategia de declaraciones y filtraciones , en su anunciado contragolpe para equilibrar el impacto recibido el pasado 3 de marzo al estallarle literalmente en la cara los llamados videoescándalos .
(...)

Pese a todo, en algunos escritorios oficiales han empezado a acumularse documentos interesantes sobre uno de los personajes semiocultos de esta historia, quien cualquier día de estos puede cobrar notoriedad. Se trata de Adolfo Llubere, cuyos antecedentes le mencionamos aquí mismo el pasado 31 de marzo, sugiriéndole ponerlos bajo reserva . Hay indicios de la participación de Llubere en algunos negocios emprendidos por el empresario Carlos Ahumada.

Pero Llubere lo hizo tan mal que ha despertado la inquietud de autoridades diversas, las cuales empiezan a preguntarse cómo este hombre desarrollado en torno al activismo político pudo construir el patrimonio personal que ponen al descubierto algunos de sus registros bancarios.

Los primeros reportes sobre Llubere en el plano político su origen se halla en la UNAM, donde tomó por asalto la sesión del Consejo Universitario lo ubican como un personaje cercano a Rosario Robles cuando ésta se desempeñó en la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Carlos Ímaz era coordinador de Participación Ciudadana, y de ahí fue impulsado por Robles hacia la dirigencia del PRD capitalino. Su sitio lo ocupó Llubere. El mismo que poco después apareció como vicepresidente de la junta directiva del Cuerpo de Bomberos, cuando Leonel Godoy fue presidente.

En esa misma época dio inicio la cadena de versiones en torno al manejo turbio de fondos públicos encomendados a Llubere, sea en colecta de donaciones para los bomberos, sea en despensas pagadas por el gobierno capitalino que de pronto aparecieron en la campaña del perredista Raúl Ojeda en Tabasco.

Vía eluniversal.com.mx

Edipo en la UNAM

Estamos a diez años del embate contra esa casa de estudios emprendido por "funcionarios Roblistas del GDF", entre ellos Llubere, Imaz.

En 1998, fósiles desauciados, como Llubere, elevados a la categoría de "funcionarios de gobierno" (aun carecendo de la más mínima calificación, pues ni siquiera concluyeron sus licenciaturas), se dieron el lujo de atizar desde sus puestos una huelga que duró diez meses y casi le cuesta la existencia a la UNAM.

Para que no se nos olvide la ligereza con la que estas personas toman sus responsabilidades, reproducimos este excelente ensayo del profesor universitario y analista político Guillermo Sheridan.

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Guillermo Sheridan

Desde hace años, el PRD ha utilizado a la UNAM como base de operación política, reserva de militantes, zona de entrenamiento de cuadros, experimentos sindicales. La energía con que los líderes del PRD insisten en estos días en que no han tenido "nada que ver" con el conflicto actual, resultaría risible si no constatara algo muy grave: la inacabable adolescencia de la izquierda democrática mexicana, y si no implicara un nuevo traspiés en la larga y laboriosa batalla de la UNAM por hacerse de una autonomía cabal. Es hora de que esa autonomía opere también en el otro sentido: sería importante que el PRD se autonomizara de la UNAM, que asumiese las responsabilidades propias de un partido político moderno y acabara de parirse, de una buena vez y para siempre, de entre los muslos muníficos de la Gorda de Copilco. El PRD tendría que preguntarse si las costosas reservas de inteligencia y de creatividad depositadas en la UNAM, y financiadas por el pueblo de México en espera de beneficios sociales, pueden seguir hipotecadas a los apetitos de unos cuantos líderes que se riñen diputaciones, delegaciones o regencias en su precario y dividido baratillo de poder.

Es urgente que la izquierda democrática mexicana revise su Edipo, su autonomice de las universidades públicas, substituya los cuadros unamitas con la sociedad civil que tanto celebra, y asuma las responsabilidades de la modernidad política. Es urgente que el PRD salga de su obstinada adolescencia, que advierta que su comportamiento en la UNAM ha engendrado hijastros atroces que avanzan por brechas que el mismo PRD trazó y que amenazan seriamente a la incipiente democracia mexicana. Es urgente que el PRD repare en que, como lo demuestra este conflicto, si se obstina en portarse como un adolescente, siempre habrá unos más adolescentes que ellos, que aspiran a desplazarlos

Me temo que el PRD no va a analizar su Edipo: ni reconocerá la autonomía de la UNAM ni será autónomo de ella. Haber perdido su único municipio seguro —en el que no se vota— a manos de la ultra, lejos de llevarlo a la reflexión, le ha picado la cresta. Se perpetuará en su convicción de que la UNAM es "históricamente" suya y de que tiene el derecho a usarla en su provecho sin tener que dar explicaciones a nadie, ni siquiera cuando el tiro le sale por la culata. Ese partido, juez empeñado en que todas las demás instancias políticas no olviden la historia, expliquen sus razones o digan la verdad, se ha otorgado una exención de responsabilidades similares.

(...)

Durante años, el PRD defendió en la extraterritorial UNAM sus legítimas convicciones políticas con métodos adversos a leyes, reglamentos y sentido de la democracia, por medio de avatares como el Consejo Estudiantil Universitario (CEU), la Red de Estudiantes Democráticos (RED), el Comité Estudiantil Metropolitano (CEM), la Comisión Trilateral en Defensa de la Educación Pública, el Movimiento de Estudiantes Excluidos y Rechazados, el Frente Promotor Universitario en Defensa de la Educación Pública y Gratuita, el Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional Contra el Neoliberalismo, y no pocas veces como aliado de otros grupos como el Frente Popular Francisco Villa o el EZLN.

Un grupo de omnipresentes operarios de las buenas intenciones salta a la vista de cualquier lector curioso que consulte La Jornada en Internet: Adolfo Llubere, Carlos Imaz, Rosario Robles, Martínez della Rocca, Fernando Belaunzarán, Óscar Moreno, Gonzalo Badillo, Víctor Valero, Higinio Muñoz, Alexis Forcada y muchos otros estudiantes, profesores, exestudiantes y exprofesores, delegados, prediputados, diputados y exdiputados que en muchos casos devinieron, ya con Cárdenas en el poder, "funcionarios del GDF", como firmaban sus desplegados, y ya en esa calidad continuaban su militancia en la UNAM mientras Cárdenas declaraba que él mismo había dado órdenes de que "ningún funcionario se metiera donde no tuviera que meterse" (ÁÁVenimos en son de paz!!).

* * *

Una muestra rápida, pepenada aquí y allá, documenta lo anterior en algunas escenas de los últimos cinco años.

Durante el movimiento de rechazados del CCH en 1995, ya con la Rectoría tomada por Llubere y Belaunzarán, Rosario Robles exige financiar el aumento de la matrícula dejando de pagar la deuda externa; Llubere declara que las políticas de ingreso a la UNAM están siendo dictadas por las agencias extranjeras; Rosario Robles convoca a un "frente amplio de oposición que debe sumar a todas las organizaciones sociales emergentes como los zapatistas y los rechazados de la UNAM"; Llubere y Belaunzarán exigen diálogo público televisado; el diputado Pablo Gómez se pregunta en un editorial "¿Por qué no ha convocado el rector a estudiantes y profesores a marchar hacia la Cámara de Diputados o a la SHCP en demanda de un mayor presupuesto para la UNAM?"; el STUNAM pide un "congreso universitario" que discuta una "reforma a fondo de la UNAM"; Llubere declara: "Responsabilizamos a las autoridades universitarias de cualquier acto de provocación" y advierte que, de no haber diálogo, "se realizarán interrupciones intermitentes de las principales arterias de la ciudad"; Carlos Imaz manifiesta que las clases extramuros "son un fraude" y que no existe impedimento jurídico para realizar un congreso universitario en el que participen los alumnos; se inicia en la Facultad de Economía el "Primer Foro de Discusión del Conflicto del CCH" en el que Imaz denuncia que el "plan modernizador" del CCH es una estrategia que viene "del BID, de la OCDE y del Banco Mundial", que procura efectuar "una recomposición social que dé preferencia a los egresados de las instituciones particulares".

En 1996, el PRD/CEU necesita una nueva justificación para revivir el activismo, si bien ese mismo año, Imaz dirá que "no se necesitan condiciones específicas para formar un movimiento estudiantil". Esa justificación la otorgará el examen del Consejo Nacional de Evaluación (Ceneval), suscrito por la UNAM.

En mayo, Imaz y Llubere aseguran que el Ceneval miente sobre la matrícula disponible y advierten que el previsible número de rechazados "puede originar un nuevo movimiento de estudiantes excluidos en el área metropolitana"; el diputado Martínez della Rocca declara que el Ceneval es antidemocrático porque "pretende homogeneizar lo diverso"; una manifestación contra el Ceneval bloquea el Eje Central y el cruce de Reforma y Bucareli; al grito de "¡sí se puede!", en noviembre, se celebran 10 años del CEU exigiendo la "democratización del proceso de elección del rector"; el CEU advierte que si el nuevo rector, Francisco Barnés, "repite el modelo de José Sarukhán, se empezará nuevamente la movilización estudiantil"; Imaz ("hoy profesor universitario"), acompañado por Alfredo Velarde, Martínez della Rocca e Imanol Ordorika (por Internet), define a los movimientos estudiantiles como "intentos civilizatorios de la sociedad", y dice que el actual (1996) está mejor preparado que el de 1986 "porque tiene la experiencia de los movimientos pasados, de los procesos electorales y de la aparición de los zapatistas".

En 1997, la excusa la aportaron las modificaciones al "pase reglamentado". La prepa popular Fresno organiza serios desmanes en una protesta que Barnés responde, el 23 de abril, con el apoyo de la policía. El diputado Martínez della Rocca declara que esa decisión demuestra que Barnés es "incapaz de administrar y gobernar a la UNAM". En julio, la "ultra" vuelve a alzar la cabeza: el CEU advierte que aparecen grupos dentro de la UNAM "que podrían ser utilizados como instrumentos de presión contra el gobierno de Cárdenas". Llubere le explica a Barnés que el triunfo del PRD en el DF le exige "ser más tolerante" y le entrega un ejemplar del programa de gobierno de Cárdenas. En octubre, la UNAM anuncia que se inician los debates para analizar el "Plan Barnés", que incluye discutir el aumento de las cuotas. El CEU declara que no participará "porque ese debate es una cortina de humo calculada para hacer creer a los universitarios que las decisiones que los afectan se toman por consenso" (¡¡Diá-lo-go!! ¡¡Diá-lo-go!!). Higinio Muñoz anuncia el apoyo al STUNAM en su emplazamiento de huelga por aumento salarial. Se inicia la "campaña contra el Plan Barnés. Varios militantes del CEU ocupan cargos en el nuevo gobierno del DF, sobre todo en la Dirección General de Participación Ciudadana.

A principios de 1998, ya desde sus oficinas en el gobierno del DF, varios ceuistas reconocen que el movimiento estudiantil se encuentra "atomizado" y deciden reorganizarse en un Frente en Defensa de la Educación Pública y Gratuita que tiene como objetivo "modificar la ley orgánica y las estructuras de gobierno, revertir el Plan Barnés e impedir el aumento de las cuotas". Los organizadores se reconocen "herederos del CEU" que tienen en común "su simpatía y apoyo al EZLN". En noviembre, Imaz y Llubere publican una declaración: "Universidad se escribe con V de Victoria. Contra la disminución del presupuesto federal a la educación, un Goya. Por la justicia y contra la impunidad en Chile, Argentina y, sobre todo, en México, un Goya. Hoy, todos los universitarios con garra, alegría y dignidad, que apenas comienza la lucha". En diciembre, Llubere ("funcionario del gobierno del DF") le dice a Zedillo en carta a La Jornada: "¡La Universidad no se rinde ni se vende!" y explica a los diputados que "no aceptaremos una nueva reducción al presupuesto educativo. El modelo económico y tecnocrático ya se acabó. Estamos construyendo el futuro. ¡Que vivan siempre los Pumas de la Universidad".

* * *

Y así hay más, bastante más. Resulta pues inverosímil el tenaz afán perredista de distanciarse de lo que provocaron; resulta lamentable que no hayan calculado que sus métodos legitimaban el propio accionar de los activistas radicales y que no hayan sabido precaverse de su fuerza; y resultan fantásticas sus declaraciones en el sentido de que "nada tienen que ver" con el conflicto.

Nunca les interesó lo que su actuar en la UNAM pudo significar para estudiosos, estudiantes, investigadores y maestros que amaban a México de otra manera, para los que hacer su trabajo era importante y que habían elegido al largo camino de la investigación, o el magisterio, para demostrar ese amor. Su convicción de que obraban por mandato de la historia era más fuerte que los derechos de los demás. Su convicción de que su prisa bien valía destruir la lentitud de la academia, se enfrenta ahora a un hijito respondón cuya propia prisa no tiene paciencia para la democracia.

Ahora el PRD, o al menos una de sus facciones, prepara su regreso a la UNAM. La segura ruta de lo oscurito subsana sus torpezas. Ante los riesgos de las elecciones del 2000, le urge regresar a terreno seguro, a un "palacio de invierno" en el que, gracias a dios, no se necesitan votos, ni ideas, ni nada mas que su perpetua indignación redituable. Para lograrlo va a necesitar —¡quién lo diría!— no el apoyo de sus "bases", sino de ambos gobiernos, a los que corresponderá la tarea incómoda de expulsar a la ultra. El PRD hará lo necesario para poner como rector en el 2000 a algún doctor en "participación ciudadana" por medio del eventual Congreso Resolutivo que hará realidad su viejo sueño de "democratizar a la UNAM" (¿quién se acuerda ya de los experimentos de Puebla, Guerrero o Sinaloa?). Este congreso, imaginado e impulsado por el PRD desde hace años, ya se incluye en la "iniciativa de ley" promovida por el diputado (y precandidato al gobierno del DF) Pablo Gómez. Un congreso lleno de iniciativas políticas y ayuno de reivindicaciones académicas. Un congreso no diseñado para el bien de la educación, gratuita o no, de la UNAM, sino para el del PRD y, sobre todo, de sus líderes. La consagración constitucional de un municipio sin leyes. (Lo más gracioso es que —apuesto— el primer acto de gobierno de ese nuevo rector ciudadano va a consistir en denunciar a Mario Benítez ante la PGR por haber tomado la Rectoría.)

Ante el miedo de trasladar la lucha electoral a la plaza pública de la modernidad, el PRD optó por apretar el cordón un(am)bilical. Es una pena. Una de las pocas cosas buenas que podrían haber salido del conflicto era que el PRD reconociese, de una buena vez y para siempre, que (para decirlo con decoro) con quien infantes pernocta, excrementado alborea.

De la UNAM de 1968 surgió la legitimidad del prestigio democrático del PRD. A 30 años de distancia, parece que es en la UNAM donde ese prestigio será encerrado.